domingo 3 de octubre de 2010

Por qué la revolución tal vez sí sea tuitiada

Mucho ruido acaba de producir la publicación en The New Yorker del artículo Pequeño Cambio. Por qué la revolución no será tuitiada, del periodista y escritor Malcom Gladwell, cuya tesis está implícita en ese título y bajada: Facebook o Twitter sólo generan pequeños cambios y no revoluciones. Aquí va una pequeña y rápida lectura de mi parte. Apenas un poco más que un tuit.

Gladwell centra en dos puntos su crítica a la concepción según la cual Twitter o Facebook, o cualquier dispositivo de los social media que venga después, será el motor de una revolución: implican lazos débiles y no involucran actividades de alto riesgo. Esto en contraposición, por ejemplo, con el activismo de los negros en los '60 que impulsaron la revolución de derechos civiles en Estados Unidos.

Con razón, creo, sostiene que ni las recientes protestas en Irán -pagadas con sangre- o en Moldavia, supuestamente el primer hito del nuevo activismo social, tuvieron en Facebook o en Twitter su núcleo. Ni el uso de estas redes es tan extensivo ni el uso que se hizo en las lenguas nativas fue captado por los usuarios anglosajones, por lo tanto: ¿realmente hay fundamento para esta euforia tecno-comunicacional?

No soy experto ni en acción colectiva ni en cambio social. Pero sí me atrevo a señalar que Gladwell comparte con aquellos a los que critica la misma debilidad: atribuirle a un dispositivo o a una práctica comunicativa una causalidad y una exterioridad de otras relaciones sociales -y políticas y culturales y...- que no posee. Si la crítica es para poner en foco las exageraciones de los eufóricos, estoy de acuerdo. Pero Gladwell desiste de pensar cómo las prácticas comunicativas de los social media se integran con otras prácticas.

Si estos medios sociales se convierten en centrales para determinados actores que intervienen en el espacio público, y si -pongamos por ahora que no cuestionamos estas dos tesis- logran lazos menos débiles y compromisos con actividades de riesgo, porque hay otras conexiones con grupos e instituciones, ¿por qué no pensar que “la revolución” no será tuitiada o sus iniciativas y consecuencias compartidas por Facebook, no siendo estos medios causas sino factores constitutivos de prácticas más amplias, y vinculadas además con otras esferas de una matriz comunicativa y social en la cual los medios y la lógica informática tienen cada vez más peso?

Escribí esto antes de leer las respuestas de Gladwell a los lectores y nuevos críticos que se ganó. Me voy ahí ahora.


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