¿Qué periodista derribó el muro de Berlín?
¿Puede un periodista voltear a un presidente? El mito responde que sí, y ejemplifica con Bob Woodward y Carl Bernstein, del Washington Post, que al destapar el Watergate se habrían llevado consigo a Nixon. ¿Pudo un periodista haber derribado el muro de Berlín con una pregunta? El mito también responde que sí, pero tiene problemas en decir si fue el italiano Riccardo Ehrman, de la agencia ANSA, o Peter Brinkmann, el alemán del occidental Bild-Zeitung.
Ehrman, hoy de 80 y Brinkmann de 61, se disputan el honor. El contexto sobre el que versa la contienda es el 9 de noviembre de 1989, tras unos 50 minutos de somnolienta conferencia del SED, el partido-gobierno de la República Democrática Alemana (RDA), y el dilema es cuál de los dos formuló la pregunta que llevó a que el vocero Günter Schabowski a deslizar que los berlineses orientales podían cruzar el muro "inmediatamente".
Esa noche cayó el muro. En realidad se abrió: la marea humana se concentró en los puestos de control enfervorizados porque los medios de la Alemania Occidental titulaban con la apertura de fronteras y los guardias no sabían que hacer: podrían haber disparado, pero luego dejaron pasar a todos.Veinte años después, se reanuda la polémica. El italiano recibió una condecoración al mérito el año pasado por parte del Estado alemán: "Su persistencia en la conferencia de prensa" llevó a que surja la frase sustancial, se consideró para galardonarlo. Brinkmann (vean la próxima foto) se indignó: cree que la pregunta crucial la formuló él, al interrogar desde cuándo se podía cruzar el muro, según publicó The Wall Street Journal.
En rigor, esa noche
Schabowski improvisó leyendo un comunicado de una reunión del Comité Central al que no había ido y pasó por alto que la disposición para abandonar la RDA que determinaba que para poder salir los ciudadanos debían contar primero con un pasaporte, lo cual le ponía un límite al flujo, y sobre todo que la medida entraba en vigor recién desde las 4 del 10 de noviembre, para que los guardias estuviesen enterados. "Abrir el muro fue una decisión táctica y no humanitaria, que debía acabar con la presión popular y mantener con vida al régimen. Por eso, yo no me considero el héroe que abrió las fronteras. Actué para tratar de salvar a la RDA", explicó Schabowski después, según se reconstruye aquí.El marco era un régimen colapsado económica y políticamente. Había manifestaciones multitudinarias, como las de los lunes en Leipzig, y además Hungría ya había desmantelado el telón de acero y se podía cruzar ese país para llegar a Alemania occidental a través de Austria.
Vamos a la conferencia en cuestión. Se avisa ese día a los periodistas que iba a ser "importante". Brinkmann llega entre los primeros y se ubica en la fila principal, frente al estrado. Ehrman, en cambio, tiene dificultades para estacionar y arriba tarde y se sienta al borde del lugar donde van a estar las autoridades, quedando en la mira de las cámaras.
Schabowski aburre durante al menos 50 minutos. Según las transcripciones, Ehrman pregunta por las disposiciones que permitían una salida por 30 días al año luego de sortear trabas burocráticas. "Señor Schabowki, ¿no cree usted que ese proyecto de ley es un error?", dice. Y aquí comienza a cometer el error el vocero: dice que ese día se tomó "una decisión" para regular "el éxodo permanente" y permitir la salida a través de cualquiera de los pasos fronterizos.
Entonces vienen las preguntas decisivas. En la desgrabación que ofrece el libro "El muro de Berín. Monumento de la Guerra Fría", de Hans-Hermann Hertle, se agrupan estas preguntas sin distinguir quién las formuló: ¿desde cuándo entra en efecto? ¿Sin un pasaporte? ¿Cuándo entra en efecto? La transcripción propia del WSJ le atribuye a Ehrman la pregunta del pasaporte, en primer lugar; la de cuándo entra en vigor a Krzysztof Janowski; y a Brinkmann una pregunta que en argentino traduciríamos "¿de una?". Schabowski se pone a leer sus papeles. "¿Sin pasaporte?", insiste el italiano. "¿Desde cuándo entra en efecto"?, repregunta un cuarto periodista que no es identificado por el libro al que hice mención y al que tampoco puede ubicar el WSJ. "Eso entra en vigor, de acuerdo a mi información, inmediatamente, sin demora...", responde el vocero. Y cayó el muro.Según WSJ, Janowski, un comunista polaco refugiado en EE.UU. que trabajaba en Voice of America, la radio yanki en Berlín Occidental, no recuerda ahora detalles de lo ocurrido. El cuarto periodista es un misterio. Y Schabowski está hospitalizado y no puede firmar una declaración respaldando al italino, como pretende Ehrman, que aquella noche fue captado por las cámaras abandonando en forma rauda la conferencia para dar la noticia y toparse con un editor que le decía que estaba loco, qué cómo que iba a desplomarse el muro.

Hace 10 años, en Berlín, la periodista de La Nación Elisabetta Piqué entrevistó a Schabowski (captura de video, a la izquierda) y esto escribió en un Un malentendido precipitó el derrumbe:
-¿Fue un periodista de la agencia de noticias ANSA, Riccardo Ehrman, el que le hizo la pregunta clave, en la conferencia de prensa del 9 de noviembre?
-En realidad, él me preguntó si no había sido un error la ley de principios de noviembre. Entonces hablé sobre el decreto, y dije: "Al respecto, tengo una información". Leí los papeles, los puse a un lado, y entonces Ehrman me hizo la segunda pregunta: "¿Desde cuándo es válido?" Volví a leer los primeros renglones del texto y contesté: "Desde ahora mismo". En la práctica, había hecho entrar en vigor la nueva disposición. En pocos minutos, la noticia ya había dado la vuelta al mundo.
El corresponsal de El País en Alemania en ese momento, J.M. Martí Font, describió en el libro El día que acabó el siglo XX, la consecuencia de esa conferencia: "'Lo han dicho por televisión, se puede pasar al otro lado', explicaba adecuadamente un tipo joven al policía. Claro, lo había dicho la televisión y la radio (...) Pero era la televisión y la radio de Berlín Occidental las que habían escuchado aquellos ciudadanos del otro lado del muro, que, por supuesto, tenían mucha más credibilidad que la suya. Y eso lo sabía también el oficial".
Para este vigésimo aniversario, Ehrmann atendió en Madrid, donde vive, a distintos medios españoles. Más arriba embebí el video que le hizo la RTVE, pero es interesante ver lo que hizo La Sexta (no lo encontré en otro lado), superponiendo sus declaraciones actuales con el video de aquella conferencia, en la que no todos se dieron cuenta de lo que había ocurrido. Por ejemplo, cuando estuve en Berlín becado por la DW el ex corresponsal del Der Spiegel, Ulrich Schwarz me contó que aquel histórico 9 de noviembre volvió a su departamento a terminar un artículo, y que sus colegas lo llamaron para gritarle: "¡Qué haces ahí! ¡Están todos cruzando el muro!". Otro periodista que conocí dice que estuvo pero yo tengo dudas: parece complicado haberse perdido esa gran noche para quienes supuestamente somos testigos de la historia y después ponemos en palabras e imágenes la historia.
Ahora Ehrman se disputa con Brinkmann la pregunta. Qué dilema. O tal vez no lo sea, si se tienen en cuenta las declaraciones del italiano a El Mundo o a La Sexta: "No creo tener un mérito particular por haber hecho la pregunta. Las preguntas no cuentan, son las respuestas las que cuentan".
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